La inter-municipalidad. Programa URB-AL III - Proyecto IDEAL

2008 - hoy

Descripción

El presente caso de inter-municipalidad en la provincia de Tucumán conjuga las innovadoras posibilidades y herramientas que tienen los municipios argentinos, como por ejemplo asociarse y adoptar una modalidad de gobernanza horizontal, para poder alcanzar metas tan abarcativas como mejorar la calidad ambiental y lograr la cohesión social.

En qué consiste el programa

El proyecto de inter-municipalidad desarrollado desde el año 2008 en el Área Metropolitana de Tucumán también conocida como Gran San Miguel que comprende la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y su aglomerado peri-urbano, resulta llamativo debido a que reúne una serie de características bien diversas. En primer lugar, el fenómeno de asociativismo municipal es poco frecuente en la Argentina y en este caso participan además de San Miguel de Tucumán, las municipalidades de Tafí Viejo, Las Talitas, Alderetes, Yerba Buena y Banda del río Salí, como así también las comunas vecinas. Por otro lado, la temática que desarrollan refiere al medio ambiente, una de las nuevas líneas en las agendas locales. La herramienta que utilizan para concretar estas metas ambientales son talleres territoriales de aprendizaje y campañas de concientización y educación, es decir promueven la cohesión social a partir de la participación colectiva y responsable de los ciudadanos y la articulación de actores públicos, privados y ONG´s. El último aspecto a señalar de este proyecto es que es promovido por la cooperación internacional, es decir los fondos pertenecen a la Unión Europea y vienen canalizados a través del proyecto IDEAL (Inter-municipalidades de Europa y América Latina) en el que este grupo tucumano de gobiernos locales participan como socios.

La inter-municipalidad, como arreglo institucional es una opción válida para los gobiernos locales que en un contexto signado por la descentralización sin una adecuada asignación de recursos, multiplicación de las funciones y demandas, y la cada vez mayor exigencia de incrementar la competitividad económica, ven en esta estrategia una posible salida. Los municipios se encuentran motivados a buscar escala para la resolución de problemas comunes cada vez más complejos, a negociar desde posiciones de mayor firmeza frente a niveles superiores de gobierno, a incidir en el discurso planificador que reconoce las particularidades regionales para el desarrollo y a incorporar nuevas y mayores capacidades de gestión para responder a las numerosas tareas que les implica la gestión de las políticas públicas.

La cuestión medio ambiental por otra parte constituye un eje transversal en la gestión pública en todos sus niveles. Especialmente en la lógica local los problemas que acarrea la generación de residuos requieren una acción inmediata que proporcione una gestión integrada y sustentable de los mismos.

El presente caso de inter-municipalidad en la provincia de Tucumán conjuga las innovadoras posibilidades y herramientas que tienen los municipios argentinos. Una de ellas es la de asociarse, adoptar una modalidad de gobernanza horizontal para poder alcanzar metas tan abarcativas como lo es mejorar la calidad ambiental y lograr la cohesión social. Esta unión les permite lograr resultados a nivel regional al tiempo que suman a toda la comunidad con una fuerte campaña de educación y difusión de la iniciativa a los fines de que se apropien de la misma y el proceso resulte eficiente. La otra estrategia novedosa es la participación en un proyecto de mayor envergadura que convoca a socios de diferentes países, el proyecto de cooperación internacional descentralizada URB-AL III.

 

Caracterización de la localidad

En el corazón de Área Metropolitana, que tiene una superficie de 2.224 m2, el Municipio de San Miguel de Tucumán (en adelante SMT), capital provincial, acumula una población de aproximadamente 527.607 habitantes (según datos del CENSO 2001), lo que lo convierte en el centro más poblado del la región denominada Noroeste Argentino (NOA).

En torno a este centro mostrando una estructura de relaciones fuertemente polarizadas (esto se debe a la gran concentración de actividades y servicios) y definiendo una mancha urbana continua, las municipalidades Banda del Río Salí, Alderetes, Yerba Buena, Las Talitas, y las comunas rurales de El Manantial, San Pablo y Los Pocitos, constituyen el Gran San Miguel ascendiendo a una población total de 880.000 habitantes que representa el 65% de la población de la provincia. El municipio capital es centro histórico, geográfico y funcional de dicha área. Es también el principal centro cultural, económico y financiero del NOA. Su historia, su posición estratégica y su patrimonio cultural y edilicio, conjuntamente con la cantidad y calidad de actividades, funciones e instituciones que alberga, la posicionan entre las seis ciudades más importantes en el orden nacional.

Su carácter poli funcional y jerarquía están dados por la concentración de instituciones cabecera de los principales poderes públicos del Gobierno Provincial, sedes de instituciones nacionales con alcance provincial o regional, sedes de instituciones privadas, eclesiásticas y agremiaciones importantes así como establecimientos comerciales y de servicios con alto grado de especialización, instituciones bancarias y financieras de origen multinacional, importantes centros y equipamientos destinados a la difusión cultural, principales establecimientos educativos de todos los niveles. No obstante esas fortalezas, la ciudad tiene más de 30% de la población bajo la línea de pobreza y un 9% de la población es indigente (Según el índice barrial de precios de Gran San Miguel de Tucumán para el mes de julio 2012 y el correspondiente informe de pobreza e indigencia realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana). Esto deviene en un empeoramiento de la calidad de vida urbana y un deterioro del ambiente que se observa en el atraso de algunas zonas y las presiones o sobrecargas de otras.

A su vez, los servicios generales de infraestructura responden en principio a un esquema radial, dejando marcados bolsones en los que la densidad de servicios es mínima y condenando a esas zonas a un desarrollo más lento. La dinámica demográfica y el flujo de población hacia determinados puntos del territorio, conjuntamente con la dinámica socioeconómica regional y local —inherentes al desarrollo urbano y ocupación del territorio—, son aspectos esenciales y determinan gran parte del sentido y de las consecuencias de la relación de lo urbano con el medio ambiente.

El territorio forma parte de la cuenca hidrográfica Salí-Dulce, siendo el Río Salí el límite oriental de la ciudad y uno de sus potenciales atractivos paisajísticos, no considerado hasta el presente en el crecimiento urbano. Los elementos paisajísticos están fuertemente ligados a los rasgos climáticos pero han sufrido alteración por la acción antrópica (ver glosario). El antiguo bosque de cebiles, tipas y lapachos ha sido prácticamente eliminado. Las excelentes condiciones climáticas y la calidad de los suelos, habilitan la realización de una actividad de recupero de este patrimonio ambiental.

 

Antecedentes y origen del programa

La ciudad se prepara para celebrar el Bicentenario de la Independencia Argentina en el 2016. Así, este aniversario de 2016 se presenta como una oportunidad para el progreso de SMT, un aliciente para impulsar la mejora de las condiciones socioeconómicas, ambientales, culturales y educativas de la Ciudad. Dentro del organigrama municipal la Dirección de Planificación Urbanístico-Ambiental toma la iniciativa de incorporarse a un proyecto de cooperación internacional que le permitió alcanzar algunos de sus fines.

La comunidad internacional, especialmente “Cooperación y Desarrollo-EuropeAid”, dirección general responsable de las políticas de desarrollo de la UE y el suministro de ayuda a través de programas y proyectos en todo el mundo, gestiona el programa regional de cooperación URB-AL de la Unión Europea con el objetivo de desarrollar redes de cooperación descentralizada entre colectividades locales sobre temas y problemas concretos de desarrollo local urbano. En esta tercera fase del Programa - URB-AL III - se pretende impulsar y apoyar, en los países de América latina, los procesos y las políticas que contribuyen a generar cohesión social en las ciudades y en las entidades territoriales de nivel intermedio.

La propuesta que se presentó desde SMT, liderando el grupo para la inter-municipalidad de Argentina, junto a otros grupos de diferentes países latinoamericanos (Bolivia, Guatemala, Francia, España, Nicaragua y México) fue la sensibilización y posterior cohesión de la sociedad civil sobre el cuidado del patrimonio ambiental, a través del fortalecimiento de la inter-municipalidad de su territorio. De esta manera se colaboraba con la pretensión madre del proyecto IDEAL que era la creación de una guía de la inter-municipalidad ya que todos estos proyectos URB-AL desde diferentes temáticas intentan que esta práctica de coordinación entre municipalidades sea un herramienta para el desarrollo de las mismas, donde cada una aporta desde su mirada focal y sus capacidades tratando de construir una visión colectiva.

En el área metropolitana de SMT existían una serie de dificultades institucionales- derivadas de los procesos de descentralización- y ambientales que era preciso resolver. Por un lado, institucionalmente se carecía de una herramienta efectiva de coordinación entre distintas jurisdicciones aledañas, esto limitaba la cooperación interinstitucional necesaria para definir orientaciones comunes de crecimiento y desarrollo. La situación se agravaba a medida que se alejaba la lupa de la capital: las problemáticas metropolitanas requerían de un ámbito adecuado para ser tratadas como tales, es decir a nivel regional. Por otro lado, en materia ambiental se registraba un importante déficit en las condiciones ambientales: insuficiente dotación de espacios verdes, contaminación de canales por vertido de líquidos provenientes de desagües y por residuos industriales, contaminación del río Salí, desbordes cloacales, áreas inundables, presencia de basurales urbanos, contaminación aérea (quema de cañaverales, humo, hollín, polvo atmosférico, etc.), contaminación sonora, imagen de deterioro, recolección informal de residuos sólidos reciclables sin participación municipal.

Quien lideró esta experiencia fue la Dirección de Planificación Urbanístico-Ambiental, de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán cuya misión es formular estrategias y planes tendientes a lograr el ordenamiento y desarrollo armónico de la ciudad y su inserción dinámico-funcional en la región metropolitana promoviendo espacios para la participación de la sociedad en la toma de decisiones en este sentido. Desde la Dirección se gestionan programas, se coordinan actividades con instituciones públicas y privadas, se realizan estudios, siempre tratando de recuperar espacios urbanos, aprovechar los recursos disponibles, proteger el medio ambiente. En esta primera etapa de diseño del proyecto así como a lo largo del todo el mismo fue fundamental el apoyo político del gobierno local de SMT.

 

Implementación

El proyecto tuvo un objetivo general que fue mejorar la calidad de vida de los habitantes del área metropolitana de SMT a través del fortalecimiento de la capacidad de los gobiernos locales para optimizar las políticas públicas de gestión de los recursos existentes, en el marco de estrategias de cohesión social y territorial, a largo plazo, a través del instrumento de la inter-municipalidad. También se establecieron los siguientes objetivos específicos:

  • Crear una red estable y sostenible de cooperación entre el Área Metropolitana, que permita la construcción conjunta de políticas y estrategias en la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos;
  • Reducir la existencia de micro basurales;
  • Crear una red integrada por diferentes sectores (los Municipios, Instituciones educativas y Organizaciones civiles) que lleve adelante una experiencia de separación en origen de papel y de PET (ver glosario), generando conciencia en los actores que integran dichos establecimientos y constituirse en una referencia en estos temas que pueda adaptarse a otras municipalidades.

 

A los fines de organizar las actividades se pautaron las etapas que se describen a continuación. Es de destacar que en paralelo se realizaban talleres de aprendizaje presenciales con los grupos municipales participantes de todos los países en los que se dictaban capacitaciones, se generaban debates, se delineaban estrategias de seguimiento y medición y cada grupo exponía sus avances. Las disertaciones estaban a cargo de reconocidos y especialistas en las ciencias sociales y en las ciencias ambientales de nivel internacional.

1° Etapa: Lanzamiento del programa, sensibilización y sociabilización del proyecto a los funcionarios y técnicos de los municipios del Área Metropolitana, como así también a las ONGs ambientalistas e instituciones escolares.
Desde el comienzo el proyecto incorporó a la ciudadanía por considerar que ésta es quien tiene la capacidad de modificar el ambiente y para eso era necesario integrar sectores y compartir normas y valores. Se llevaron a cabo reuniones y acciones de sensibilización con autoridades de los municipios de la región para su integración al Consorcio Público Metropolitano y se sancionó la Ordenanza Municipal Nº 4152 (ver adjunto) de ratificación del Convenio para la Creación del Consorcio Público Metropolitano para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y el estatuto del Consorcio. a efectos de fortalecer el proceso de la Inter-municipalidad, logrando el involucramiento activo de seis gobiernos locales. Bajo esta estructura jurídica caería el diseño y la gestión integral de los residuos sólidos urbanos. También en este primer momento se realizaron reuniones de coordinación con el gobierno provincial, a fin de articular el proyecto con la política pública provincial en el tema gestión de residuos sólidos urbanos.

2° Etapa: Experiencia piloto con escuelas municipales y parroquias, evaluación y ajuste para la implementación del proyecto. A partir de este momento se incorporan estas instituciones al proyecto. El mecanismo establecido contemplaba que las instituciones funcionarían como centros de recolección de plástico. Luego estos serían recolectados por una empresa recicladora que, después de pesar los elementos, le pagaría a la institución lo correspondiente. Con este dinero se podrían adquirir materiales, equipos e insumos escolares.

3° Etapa: Acuerdos entre instituciones y municipios y firma de los convenios de adhesión al Proyecto (ver adjunto). En esta etapa del proyecto se han realizado las siguientes acciones:

  • Firma de Convenio con el Ministerio de Educación de la Provincia, para la realización conjunta de una estrategia de información, educación y comunicación a través de talleres de capacitación en escuelas;
  • Reuniones de intercambio con cámaras empresariales y empresas para coordinar acciones conjuntas de promoción y apoyo al programa en las escuelas;
  • Diseño de una estrategia de incorporación de voluntarios para apoyo y acompañamiento del proyecto, con las universidades, escuelas y Ong´s de SM Tucumán y Área Metropolitana.

 

4° Etapa: Capacitación y sensibilización a las Instituciones involucradas (Escuelas, ONG, Intendentes y Técnicos de Municipios). Se realizaron estas actividades en 150 escuelas.

5° Etapa: Implementación de la experiencia de inter-municipalidad en gestión de residuos sólidos urbanos. De esta manera comenzó a trabajarse en estrecha vinculación municipio-institución-comercializadora de plásticos. Mientras tanto se continuaba con las actividades de sensibilización y educación ambiental abiertas a la comunidad en espacios públicos (festejos Día del Medioambiente) y medios radiales y televisivos a cerca de la importancia de la erradicación de los micro-basurales. Realización de campañas públicas de recolección de PET, con una alta participación de las familias y alumnos de los institutos educativos de la región. En este momento también se desarrolló una estrategia conjunta orientada a la elaboración de un Plan de gestión de residuos sólidos urbanos con el Consorcio Metropolitano para San Miguel de Tucumán y el Área Metropolitana.

6° Etapa: Intercambio de prácticas realizadas entre instituciones. Creación de un sitio para la discusión de opiniones en la red para la actualización, brindar comentarios y aportes.

7° Etapa: Sostenimiento del proyecto y difusión. El plazo estipulado para el desarrollo del programa es de 4 años, por lo que está llegando a su fin. De las etapas enunciadas ya se implementaron todas las acciones previstas. Actualmente continúan sumándose nuevas instituciones y municipios, previéndose sostener este proyecto en el tiempo como una política de gestión intermunicipal e inter-institucional.

En cuanto a los recursos humanos abocados a la realización del proyecto, los mismos dependían de las instituciones participantes conformando un equipo de trabajo interdisciplinario. Al año 2012 podemos identificar la siguiente composición:

  • Equipo municipal: Municipalidad de San Miguel de Tucumán (5 profesionales, 3 técnicos), es menester mencionar que dentro de la municipalidad de SMT se creó al comienzo de este trabajo una oficina de Coordinación del Proyecto URB-AL.; Municipalidad de Tafí Viejo (1 profesional, 1 técnico); Municipalidad de Lules (2 técnicos, 1 profesional).
  • Equipo de Instituciones Educativas: de cada escuela lo integró la Directora o Vice-directora, 1 docente relacionado a la temática ambiental y los alumnos de los establecimientos.
  • Equipo de ONG y/o Fundaciones: participaba el presidente de la asociación (1) y 4 colaboradores de cada ONG.

El presupuesto total de la experiencia fue de casi 400.000 euros. El mismo fue cubierto en un 80% por fondos europeos de la cooperación internacional que se utilizaron para pagar recursos humanos locales, viajes, equipos y material, costes de la acción/oficina, publicaciones, y gastos administrativos. El 20% restante dependió de la municipalidad de SMT que aportó recursos humanos, folletería y movilidad.   

Los mayores esfuerzos que requirió el desarrollo del programa, debido al elevado número de actores involucrados, pueden agruparse en dos grandes categorías. La primera categoría corresponde a las negociaciones necesarias llevadas adelante para poder implementar el proyecto. Estas se realizaron con el Ministerio de Educación de la Provincia de Tucumán, para obtener la autorización para desarrollar el proyecto con las escuelas primarias y secundarias; con las empresas comercializadoras del material recolectado (PET y Papel) para su retiro y el precio por kg; con las instituciones educativas y de la sociedad civil por la periodicidad de retiro y por el destino del dinero obtenido de la recolección; y con los municipios del área metropolitana para su adhesión al mismo.

La segunda categoría corresponde al conjunto de dificultades inherentes a la implementación propiamente dicha. El hecho de que exista una fuerte asimetría entre las ciudades que conforman la zona metropolitana (economía viable, capital social, eco-eficiencia y gestión urbana) debía ser considerado para lograr un futuro desarrollo sostenible ambientalmente. Por otra parte, la falta de disponibilidad de recursos humanos en los municipios más chicos y la falta de espacio en algunos casos en las instituciones para guardar el material recolectado y la adhesión continua de nuevas instituciones al proyecto demoraron algunas de las actividades e hicieron necesario realizar ajustes a los cronogramas previstos y que algunas instituciones dejen de participar (sin embargo otras se sumaban).

La voluntad política fue fundamental a lo largo de toda la experiencia para sostener el proyecto, y sigue siéndolo, especialmente del municipio que lidera este trabajo, SMT. Externamente el apoyo se materializó en la adhesión de los demás gobiernos locales, de las instituciones educativas, de los privados y de la sociedad civil al proyecto.

Algunos de los principales logros alcanzados, en cifras, son los siguientes:

  • La participación en el proyecto de siete municipios (Alderetes, Banda de Río Salí, Las Talitas, San Miguel de Tucumán, Tafí Viejo, Yerba Buena y Lules) y dos comunas;
  • La incorporación de más de 126 instituciones educativas (jardines, escuelas primarias y secundarias) y 24 organizaciones de la sociedad civil, lo que ha posibilitado la sensibilización y capacitación de más de 150.000 alumnos, docentes y ciudadanos pertenecientes a todos los Municipios comprendidos en el Área metropolitana de San Miguel de Tucumán.
  • Se han recuperado 50 toneladas de PET y 30 de papel-cartón, incorporado este último material en el año 2011 y en el año 2012 se añadió la diferenciación de aluminio y se ambiciona poder implementar la recuperación de materiales electrónicos (Estas cifras son las registradas por la municipalidad de SMT).  

 

También se observan los siguientes impactos:

  • Incremento de la capacidad instalada tanto en el personal municipal como en el de las instituciones involucradas en el proyecto.
  • Instalación de la temática ambiental en la agenda pública.
  • Conformación de una Red de Instituciones adheridas al programa que intercambian experiencias y mantienen un nexo permanente. Consolidación de vínculos Red social e institucional creada que servirá para la implementación de nuevos proyectos con base de datos y responsables.
  • Trabajo conjunto y con objetivos unificados entre los distintos niveles de gobierno de la administración pública (provincial y municipal) y los distintos municipios que integran el Área Metropolitana.
  • Refuerza la promoción de los intereses generales por encima de intereses particulares.
  • Construcción de un sentido de pertenencia regional propiciando el intercambio de experiencias entre los municipios
  • Validación dentro del Municipio de San Miguel de Tucumán de un nuevo modelo de gestión de las políticas públicas, que incorpora en forma significativa la participación ciudadana y la articulación con los principales actores del territorio.
  • Incremento de la conciencia ambiental en la población escolar y en la población relacionada a esta.
  • Disminución del volumen de residuos que ingresa a la Planta de tratamientos de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) de los municipios y la consecuente economía en el servicio tercerizado que abonan las jurisdicciones.
  • Saneamiento de los micro-basurales. Se han eliminado algunos de ellos, que normalmente se encuentran localizados en los barrios más desfavorecidos y se han reducido significativamente otros, recuperando dichos espacios públicos para el uso comunitario a través del establecimiento de plazas con juegos y equipamientos urbanos. Es interesante la conformación de brigadas de chicos de escuela secundaria que se encargaron ellos mismos de limpiar un terreno baldío cercano, vigilar y denunciar a quienes arrojaban allí sus desperdicios.
  • Incremento de la credibilidad en las autoridades, por parte de la comunidad en su conjunto, que desde hacia tiempo trataban de agruparse para resolver el tema de los residuos, esto quedó plasmado con la formalización del Consorcio Metropolitano de Gestión de Residuos Sólidos conjuntamente con seis municipios de dicha área, con su correspondiente aprobación por parte de todos los Concejos Deliberantes municipales gestión municipal. Además se vio fortalecido el posicionamiento del municipio frente a los actores provinciales y nacionales el cual se ha expresado tanto en la firma del Convenio con el Ministerio de Educación de la provincia de Tucumán como particularmente en la inclusión del área metropolitana de San Miguel de Tucumán en las experiencias piloto del DAMI (Programa de Desarrollo de Áreas Metropolitanas del Interior), un programa de fuertes recursos orientado precisamente al diseño e implantación de esquemas multi-jurisdiccionales de gestión y financiación de inversiones, gestionado por el Ministerio del Interior y Transporte de la Nación, con apoyo del BID.
  • Se añade a lo anterior la participación de SMT en las arenas de la cooperación internacional fortaleciendo su capacidad de gestión de proyectos y abriendo nuevos espacios y oportunidades (posibilidad de llegar a un convenio bilateral de cooperación con el municipio de Arezzo, Italia).

 

El programa también impactó en la comunidad incentivando la formulación de programas dirigidos a la población escolar para la transmisión de valores por ejemplo el respecto a los edificios de valor histórico patrimonial en el centro histórico de la ciudad; facilitó la igualdad de oportunidades en el acceso a algunos derechos básicos, fundamentalmente los vinculados al ámbito medioambiental. También el desarrollo de este proyecto brindó el espacio para que interactuaran chicos de realidades diferentes, los más pudientes y los más desfavorecidos.

En lo concerniente a la vinculación con otras áreas municipales el proyecto presenta varios puntos de continuidad. Un primer programa de higiene ciudadana que recientemente se inició en un barrio de la localidad de Yerba Buena y que consiste en la colocación en cada mitad de cuadra de un contenedor para desechos húmedos y otro para sólidos. Además SMT está explorando la posibilidad de articular las acciones de concientización con las áreas municipales de cultura y deporte, como así también comenzar a articular el trabajo con las sedes vecinales de los barrios.

El proyecto permitió viabilizar diversas iniciativas previas de las instituciones participantes, tales como el comienzo de la recuperación del Parque Percy Hill por parte de la Fundación Proyungas, la implementación del proyecto de Voluntariado Universitario por parte de la Cátedra de Química Ambiental, la adquisición de elementos didácticos por parte de los colegios, la promoción de la cultura de la reutilización y el reciclaje, reciclando objetos en desuso por ejemplo, bicicletas viejas donadas por las familias y posteriormente utilizando los mismos como premios en concursos y sorteos realizados entre los participantes del proyecto correspondientes a los centros educativos.

Por último, la agenda pendiente que tiene el proyecto por delante para su fortalecimiento y sostenibilidad parece referir a la búsqueda de mecanismos y financiamiento para posibilitar la inclusión en el proyecto de aquellos municipios más alejados de San Miguel. Con respecto al Consorcio de Residuos Sólidos Urbanos está en proceso la construcción una planta tratamiento y otra de acopio de materiales.

 

Seguimiento y evaluación del proyecto

Desde la coordinación europea de URB-AL se instrumentó un conjunto de acciones generales destinadas a la evaluación del proyecto que abarcan a todos municipios participantes del mismo, entre ellos a SMT. Estas medidas estaban centradas en valorar los avances del Proyecto “La inter-municipalidad: una herramienta eficaz para la cohesión social y territorial en América Latina” en dos fases: intermedia y final. El propósito principal de la evaluación fue identificar cuáles habían sido los aspectos claves de la implementación del proyecto para su desarrollo exitoso, la sustentabilidad de sus resultados, la construcción y replicabilidad de los modelos, así como el rol desempeñado por los socios del proyecto, los actores principales involucrados y el trabajo en red interinstitucional gestado entre ellos. También se identificaron los puntos focales (responsables) en cada institución/territorio que debían centralizar y proveer la información exigida para alimentar el proceso de evaluación. En la presentación de SMT (ver adjunto) en un encuentro del programa URB-AL llamado URBsocial del año 2011 se demuestran los avances.

El proceso de evaluación se planteó en cuatro etapas:

  1. Definición de la propuesta de evaluación o Plan Operativo Anual (diseño, cronograma, requerimientos).
  2. Recolección de la información requerida (análisis documental y técnicas cualitativas y cuantitativas). Esto es lo que hace SMT mediante la conformación de informes mensuales acompañados por fotos de las experiencias. Se realizaron dos auditorías por año y también algunas visitas sorpresivas a la ciudad por la gente encargada de verificar la realización del proyecto (delegación del programa URB-AL en América Latina)
  3. Análisis de la información.
  4. Elaboración de los informes –intermedio y final– de evaluación (sistematización y presentación de resultados).

 

Lecciones aprendidas

En primer lugar, es clave para un proyecto que requiere la participación o el involucramiento de la ciudadanía, la elección de un eje temático sensible, como en este caso el medio ambiental.

En segundo lugar, se reconoce en este proyecto que el municipio de SMT tiene y tuvo un rol de facilitador y articulador de acciones conjuntas entre las instituciones intervinientes.

En tercer lugar, se ha comprobado que las ONG´s locales son espacios válidos para el involucramiento comunitario y que la educación, por medio de las escuelas son un buen canal para la concientización y el desarrollo de hábitos y conducta. El hecho de que estos comportamientos sean colectivos repercute, si son debidamente apropiados por los actores e instituciones, en un mejoramiento de los vínculos en general, ya sea a nivel individual como dentro de la misma institución y entre las diferentes instituciones. El ser parte de un proyecto de tal magnitud es un orgullo para quienes participan y se sienten parte del mismo. El sentirse protagonista hace tomar como propio el objetivo y hacerse responsable de su consecución. Por eso la consolidación de ambientes y/o proyectos participativos compromete a la ciudadanía, integra socialmente y contribuye a incrementar la legitimidad de los poderes públicos.

En cuarto lugar, es imprescindible para la sostenibilidad de un proyecto el involucramiento de los ciudadanos, los gobiernos e instituciones locales, y mejor aun si los demás niveles de gobierno (provincial y nacional) también se suma a la iniciativa.

Finalmente, el logro de la inter-municipalidad es el primer paso hacia una política pública de integración regional, es multiplicadora de los resultados y es muy necesaria para afrontar los retos y demandas de la sociedad moderna y alcanzar la cohesión social. El programa URB-AL adopta la idea de que una comunidad socialmente cohesionada —cualquiera que sea su escala: local, regional, nacional— supone una situación global en la que los ciudadanos comparten un sentido de pertenencia e inclusión, participan activamente en los asuntos públicos, reconocen y toleran las diferencias, y gozan de una equidad relativa en el acceso a los bienes y servicios públicos y en cuanto a la distribución del ingreso y la riqueza. Todo ello, en un ambiente donde las instituciones generan confianza y legitimidad y la ciudadanía se ejerce a plenitud. Así mismo define componentes de la cohesión social: igualdad e inclusión social, participación, pertenencia, reconocimiento, legitimidad.

 

Bibliografía y Glosario

Antrópico: Referido al efecto ambiental provocado por la acción del hombre.

PET: Tereftalato de polietileno, es el plástico habitualmente utilizado en las botellas descartables.